Con un pie en el abismo de Luke Arnold
Un mundo que se ha quedado sin magia.
Un hombre a sueldo a punto de perder la esperanza.
Y un ángel que ha caído del cielo.
Tres años después, vuelvo a Sunder City de la mano del gran John Silver (a.k.a Luke Arnold) en su tercera y por suerte no la última entrega de los archivos de Fetch Philips: con un pie en el abismo.
Si andas algo despistad@ y no sabes de qué va esto, puedes leer la reseña de los dos primeros libros en el siguiente enlace: La última sonrisa de Sunder City
Han pasado siente años desde la Coda y Fetch Philips ha sufrido todo tipo de desventuras que han perfilado su forma de vida. El hombre a sueldo ha centrado su vida recuperar la magia para devolverla al mundo. Y así, su vida corre paralela a cada pista, artefacto o susurro que tenga que ver con la magia verdadera. Aunque eso supongo aún suicidio económico y tenga que recurrir incluso a comedores benéficos.
La suerte de nuestro protagonista nunca ha sido muy buena, y todos los rastros tienden a confirmar que efectivamente la magia ha desaparecido. Solo quedan los rescoldos de lo que fue una vez, pero no hay ni una pista que evidencie el poder de antaño. La ciudad empieza a mirar hacia delante y a olvidar lo que una vez fue. La industria, las nuevas armas, los electrodomésticos y los automóviles plantean un futuro brillante e inevitable, del que mucha gente empieza a beneficiarse. Desalentado, Fetch de cuestiona si merece la pena seguir adelante cuando un ángel cae del cielo.
Como diría Matabot:
¡Hostia puta!
Una evidencia que lo cambia todo.
A raíz de este acontecimiento, Fetch vuelve a su investigación con más fuerza que nunca, convencido de que está vez será la definitiva. Se agarra con desesperación a la que parece la última oportunidad de arreglar lo que él mismo provocó siete años atrás. Junto a una bibliotecaria y un forense iniciará una investigación por los bajos fondos de Sunder City y esquiva a gente poderosa cuyo objetivo es enterrar definitivamente cualquier resquicio de magia en el mundo.
Recorreremos nuevos lugares y conoceremos nuevos actores en este nuevo caso, como puede ser Khay, Larry o Theo. Sin embargo, el punto más agradable es volver a encontrarnos con personajes ya conocidos y que empiezan a tener su propio peso en los acontecimientos.
Un mundo donde la magia ha desaparecido, pero los monstruos permanecen.
El worldbuilding de un mundo distópico y post apocalíptico es quizá el punto fuerte de esta serie de libros. Porque a través de esta premisa explora gran cantidad de temas que bien pueden aplicarse al mundo real. La pertenencia, el coste real de la innovación, la industria, el capitalismo salvaje y sobre todo el contraste entre lo antiguo que no volverá y el innegable futuro.
Una novela que rompe con la dinámica de los libros anteriores.
Cada libro de esta serie ha tenido un marco narrativo algo diferente del anterior, y no sé si se debe a algo premeditado o a que el autor no terminaba de encontrar el estilo que buscaba.
Lo que empieza siendo una novela de fantasía con tintes Noir y un personaje a lo Humphrey Bogard en La última sonrisa de Sunder City, pasa en el segundo libro a una trama peligrosamente semejante a Hombres de armas de Terry Pratchet; y por suerte, en esta tercera entrega deja a un lado el estilo detectivesco para presentarnos una novela de aventuras al más puro estilo Dungeon and dragons (en serio, tiene escena de taberna en busca de un equipo de aventureros) en un mundo cada vez más grande e interesante, donde empiezan a asomar pistas de que quizá haya más misterios por resolver.
Pero si algo rompe con los anteriores libros es la figura de Fetch, que en ésta entrega da un paso de madurez que poca gente es capaz de dar (o entender). En mi caso, el cambio me ha gustado. No es que el tipo duro que desayuna Clayfllields y whisky no esté bien, es que el personaje evoluciona en casa libro, y con la propia Sunder (que ya no le necesita). Ya no sé precisan tipos como él. Ese mundo está extinguido. Lo que le coloca en una encrucijada: o evoluciona o desaparece en un fogonazo épico (e inútil).
Mención especial a la resolución final del caso donde todo confluye para darte una hostia que te deja roto y ciertamente triste; pero que a su vez es una promesa de algo más.
Lo que más me gusta
- Deja atrás esas frases lapidarias y escenas al estilo Humphrey Bogard para llegar a un estilo más aventurero.
- La pátina de tristeza y mugre que destila el mundo. El contraste de lo viejo y lo nuevo.
- Siempre encuentra una forma de explotar esos rescoldos.
- La evolución del personaje. En especial el ver tu propio reflejo en otras personas y que no te guste lo que ves.
- Las nuevas pistas sobre el mundo.
- Giorgio.
Lo que menos
- El road trip, tropo necesario para la evolución y arco de la novela.
En resumen: una aventura de las de toda la vida ambientada en un mundo que parece sacado de un Chicago de los años 50. Quizá el mejor algo que puedo hacer al libro es que de las cuatro novelas que tengo abiertas, es la que más me apetecía leer de todas. Ya fuera porque era la menos demandante o porque es muy entretenida, la he disfrutado de principio a fin. No es una novela que te cambie la vida, pero cumple lo que promete.
Desde esta humilde casa, invoco a Gamon Fantasy para pedirles que traduzcan la cuarta parte de esta saga: A Whisper in the wind.





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