El libro de cocina del anarquista de la mazmorra de Matt Dinimann

¿Aún te preguntas si merece la pena leer Carl el mazmorrero?

¿Eres un poco anarquísta? 

¿Te apetece una lectura chu-chu-chupi?

Pues a toda máquina, hijo de puta.

A ver hijos de Satanás, hoy tengo mandanga de la buena para vosotros. Matt Dinimann nos mete de lleno en la cuarta planta de su mazmorra y nos enseña un poco más de los entresijos de su mundo. Nova ediciones cumple plazo y nos ha trae El libro de cocina del anarquista de la mazmorra. Por cierto ¿Habéis leído que Seth MacFarlane adaptará estos libros en serie de televisión? Pues ya sabes, pipiolo. Ponte las pilas. 

Próxima parada Cuarta planta

Carl y Donut han superado la tercera planta de la mazmorra. Han entrando en el Top 10 de mazmorreros, han sobrevivido de chiripa a una conspiración política a nivel galáctico, han resuelto la conspiración del caso de las mujeres que aparecían muertas en la ciudad aveceleste y de paso han roto el sistema de recompensas de los Vorant. 

Todo bien

Y ahora, nuestro duo de protagonistas se convierte en un trío con la llegada de Katia (la Doppelgänger) del grupo de Helka. Juntos inician su periplo por la cuarta planta de la mazmorra: la Maraña de Hierro. Un sistema de metro absurdamente complejo. Un nudo de trenes y líneas que esconde un enigma mortal y donde nada parece tener sentido. Arriba es abajo y abajo es arriba. Lo cercano está lejos y así hasta el abismo. Los vagones están llenos de monstruos, las estaciones no son lo que parecen y la salida está siempre a unas pocas paradas de distancia. Las reglas de la mazmorra han cambiando (a peor) y los mazmorreros tienen que adaptarse o morir.

Diferentes clases de mazmorreros

Lo primero que quiero decir es que en este libro se nota una mejora sustancial respecto a los dos anteriores. A estas alturas el mundo y personajes están presentados. Las explicaciones ya no ocupan tantas páginas y dicha extensión sobrante se aprovecha para dar más peso a los personajes, sobre todo a los secundarios y PNJs que en esta tercera novela brillan con luz propia. Carl empieza a perfilarse como un héroe trágico. Un Hércules que debe enfrentarse a sus doce pruebas y cuyo arco argumental no para de crecer y aumentar de presión. Donut, cada vez más adulta y compleja, con salidas que sorprenden. Mazmorreros como Katia, Elle o Imani encuentran sus voces, pero si algo hay que destacar son los PNJ (que son seres reales) como: Gary el gnoll, Brandy la fogosa, Mazo, Tizquick el enano,... Todos creados con bastante cariño y bien cerradas.

Cae una gota de sangre
Mongo inmediatamente

El punto clave del libro es La Maraña de hierro. La ENORMIDAD de éste escenario y su complejidad puede que desaliente a algunos lectores, pero a mí me ha parecido una maravilla que juega a favor del mundo. Es una trampa mortal donde TODO el tiempo están pasando cosas y TODO te lo lanzan a paletadas. "La tinta es gratis" que diría mi amigo Tomás y aquí el autor no deja de abusar de la hipérbole narrativa. 

El capítulo final, como viene siendo habitual, nos muestra un pequeño atisvo de lo que está por llegar. Y es curioso porque con cada libro echa por tierra lo que hayas podido elucubrar sobre el futuro de la mazmorra en libros anteriores. 


Lo que más me ha gustado:

- El cambio de magnitud. En este libro he tenido la sensación de un cambio en la escala. Todo es a lo grande.

- La originalidad derrochada y el escenario que plantea durante esta cuarta planta de la mazmorra.

- El cuidado a los personajes secundarios

- La locura generalizada, a toda velocidad y sin frenos. Siempre está pasando algo. 

- La esperanza y colaboración entre mazmorreros. Escenas muy chulas en el libro. 


Lo que menos:

- La dinámica de La maraña de hierro se puede hacer un poco confusa.


En resumen, esto no ha hecho más que empezar. Poco a poco el mundo de los Vorant se abre ante nuestros ojos. Los peligros son cada vez más grandes, las intrigas más profundas y los personajes más complejos. En definitiva, gana intensidad y aumenta la presión, que explotará por los aires en un futuro. Matt Dinimann, al igual que hacía Terry Pratchett, tiene cargas de profundidad. Entre situaciones hilarantes esconde críticas bastante ácidas (y acertadas) que espero no se queden solo en una americanada más. Tengo bastante fé puesta en la anarquía de Carl y su resolución. 

Estáis tardando en subiros a esta saga





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